Formación de niños como agentes de trasformación social en la comunidad del barrio Juan XXIII

La filosofía es cuestión de niños. Jostein Gaarder (1991) en su afamado libro El Mundo de Sofía recrea un escenario en el cual Sofía, una niña de 15 años, tiene su despertar filosófico gracias a una pregunta que le deja un misterioso profesor en el buzón de su casa. Tras este hecho ella empieza toda...

Full description

Autores:
Florido Bustos, Cristian Ismael
Tipo de recurso:
Trabajo de grado de pregrado
Fecha de publicación:
2021
Institución:
Universidad Santo Tomás
Repositorio:
Repositorio Institucional USTA
Idioma:
OAI Identifier:
oai:repository.usta.edu.co:11634/35421
Acceso en línea:
http://hdl.handle.net/11634/35421
Palabra clave:
Aebli, Hans-Criticism and interpretation.
Lipman, Matthew-Criticism and Interpretation.
Philosophy for Children
Autonomous Learning.
Social projection.
Barrio Juan XXIII, Chapinero.
Critica e interpretación
Filosofía
Filosofía en la mente de los niños
Lipman, Matthew-Crítica e interpretación.
Aebli, Hans-Crítica e interpretación.
Filosofía para Niños
Aprendizaje autónomo.
Proyección Social
Barrio Juan XXIII, Chapinero.
Rights
openAccess
License
Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Colombia
Description
Summary:La filosofía es cuestión de niños. Jostein Gaarder (1991) en su afamado libro El Mundo de Sofía recrea un escenario en el cual Sofía, una niña de 15 años, tiene su despertar filosófico gracias a una pregunta que le deja un misterioso profesor en el buzón de su casa. Tras este hecho ella empieza toda a una aventura que la abalanza a reconocer una conciencia filosófica para analizar su vida y el mundo que la rodea. Este relato es una muestra de inspiración para entender que la filosofía no es un elemento que debe quedarse en la conciencia de un selecto grupo de adultos académicos que se encuentran detrás de un escritorio, sino que la filosofía se puede llevar a niños en cada una de sus etapas de desarrollo hasta alcanzar su madurez filosófica, pues las preguntas e intereses de la filosofía también inquietan a los niños; ellos se preguntan sobre la muerte, la vida, la existencia, la verdad, y la herramienta para forjar este camino de indagación conceptual y práctica es sin duda alguna la filosofía. ¿Y por qué es cuestión de niños? Porque la filosofía más que una idea es una experiencia, y como experiencia implica la curiosidad, la indagación, la búsqueda, la pregunta, la duda, la sospecha, la conceptualización, la alegría, y todos esos valores y capacidades que el adulto cuando deja de ser niño empieza a perder, por esto, la naturaleza primera de la filosofía está en los niños. La propuesta de investigación de esta pasantía social llevó la filosofía a niños de la mano de los principios de la Filosofía para Niños de Matthew Lipman y la pedagogía para el desarrollo de la autonomía de Hans Aebli, pues la enseñanza de la filosofía se ha centrado en generar procesos educativos que se anquilosan a unas pocas horas en los últimos grados de formación básica o en algunos países es una asignatura electiva, son pocas las instituciones educativas y gobiernos que reconocen el valor fundamental que tiene la filosofía para forjar la humanidad. Otro aspecto que buscó esta investigación y pasantía social fue reconocer los barrios populares como un nuevo escenario para la enseñanza de la filosofía a niños. Este tipo de territorios cuentan con unas características importantes, que son la conciencia aldeana, comunitaria y de liderazgo social, aspectos importantes para gestionar proyectos filosóficos que no parten de la contemplación de una idea filosófica sino de la utilización de la categorías filosóficas para generar cambios reales en sus contextos y comunidades, es decir, la filosofía también puede salir de la institucionalidad educativa para convertirse en un elemento cultural, barrial, social y de autoconocimiento. Dentro del contexto anterior, la experiencia investigativa de esta pasantía social llevó la filosofía a niños y la pedagogía para el desarrollo de la autonomía a la comunidad del barrio Juan XXIII ubicada en la localidad de Chapinero. Este lugar se ha caracterizado por estar conformado por líderes sociales que han transformado su contexto desde el inicio de la conformación de su territorio. Ellos mismos se han encargado de construir las viviendas, las vías de acceso, la red de alumbrado y alcantarillado, un salón comunal, una escuelita, así como proyectos de atención y formación de todos sus habitantes, pues han organizado espacios para las madres gestantes, para el cuidado de niños, espacios deportivos para jóvenes, formación ciudadana para adultos y atención para ancianos. El reconocimiento de la identidad del barrio Juan XXIII como líderes sociales tanto en la percepción sus habitantes como en la de numerosos profesionales y entidades estatales permitió plantear la necesidad de hacer un legado generacional, esto es, de promover la cultura de liderazgo social de esta comunidad en los niños que representan la nueva generación de este barrio. Para responder a esta necesidad se planteó un proyecto formativo para niños que asumiendo las estructuras teóricas del pensamiento multidimensional de la Filosofía para Niños y la pedagogía para el desarrollo de la autonomía logren convertirse en agentes de transformación social, es decir, líderes que desde categorías filosóficas interpretan y crean un aporte para el desarrollo de su barrio. El medio sobre el cual se realizó esta propuesta fue a través de los talleres pedagógicos autónomos filosóficos. Estos talleres se organizaron a través de tres (3) módulos correspondientes a cada dimensión del pensamiento multidimensional, es decir, uno (1) de pensamiento crítico, otro de pensamiento de cuidado y otro de pensamiento creativo, los cuales fueron desarrollados de acuerdo a la didáctica propuesta por la pedagogía del desarrollo de la autonomía. Dentro del marco de la investigación cualitativa los talleres fueron configurados como una herramienta investigativa y formativa, lo cual permitió la organización de una fase diagnóstica en la que se efectuó e interpretó una rúbrica de evaluación, y una fase operativa que propició el diseño y agenciamiento de los talleres pedagógicos autónomos filosóficos y de diarios de campo en los que se plasmó, analizó y se evaluó la experiencia de los talleres. Los resultados de este proceso formativo e investigativo realizado en esta pasantía social ponen en evidencia la importancia de promover la filosofía para la formación ciudadana y democrática en contextos determinados, así como la necesidad de enseñar filosofía a niños por medio de modelos pedagógicos y didácticos que propicien la autonomía y la capacidad de pensar pos sí mismos, pues la formación desarrollada en estos talleres llevó a sus participantes a pensar su contexto, sus vidas y a agenciar un proyecto de transformación social, acciones que dan cuenta del valor que tienen estas estructuras para el progreso personal y social de la infancia y de las futuras generaciones.