Situación espiritual y social: base para construir un proyecto de vida en la adolescencia.

Esta investigación nace desde el discernimiento respecto a que toda persona vive en una constante búsqueda de vivir una vida que valga la pena, lo que implica construir un proyecto de vida que resignifique sus perspectivas y llene de esperanza cada una de sus acciones. Nacemos como seres humanos inc...

Full description

Autores:
Santacruz Andrade, Tania Julieta
Tipo de recurso:
Trabajo de grado de pregrado
Fecha de publicación:
2022
Institución:
Universidad Santo Tomás
Repositorio:
Repositorio Institucional USTA
Idioma:
OAI Identifier:
oai:repository.usta.edu.co:11634/45652
Acceso en línea:
http://hdl.handle.net/11634/45652
Palabra clave:
Educación religiosa
Educación
Adolescentes
Rights
openAccess
License
CC0 1.0 Universal
Description
Summary:Esta investigación nace desde el discernimiento respecto a que toda persona vive en una constante búsqueda de vivir una vida que valga la pena, lo que implica construir un proyecto de vida que resignifique sus perspectivas y llene de esperanza cada una de sus acciones. Nacemos como seres humanos incompletos y formamos nuestra identidad en un proceso de humanización del cual se encarga el entorno, y las carencias que encontramos en él son la puerta y punto de partida para su transformación. Cuando el joven asume que hace parte de un universo y se interroga sobre este, inicia el cuestionamiento sobre su existencia y la existencia de un Dios como ser supremo al que puede llegar desde la realidad de este mundo. Lastimosamente, esta búsqueda se ve truncada por algunos aspectos de la vida que van en contracorriente de un proceso de crecimiento espiritual y por ende emocional que en algunos casos desmotiva el proceso de búsqueda de sentido y plenitud de la vida, robándoles su identidad y amor propio que no les permite soñar, ni ver un mundo diferente al que los rodea, razón por la cual, no luchan por avanzar, por salir, sino que se sumen en la desesperanza de repetir la historia que les tocó vivir