Expresión Agosto-Septiembre, 2009

La crisis de Colombia y Venezuela parece a una verdadera relación de buenos malos hermanos. Vienen de la misma raíz, los libertó el mismo padre fundador y uno más que otro se encarga de velar todo lo que le pasa a su vecino con el interés de verlo caído, la desdicha de uno es la alegría del otro. Y...

Full description

Autores:
Gómez Molina, Abelardo
Toro Monsalve, Juan Manuel
Colorado Grisales, Gustavo
Molano Gaona, Franklyn
Vivas López, Leidy Viviana
Marín Corrales, Lisseth
Cristancho Ossa, Fabián
Sarralde Duque, Milena
Ballesteros A, Jaime Andrés
Caro Morales, Mateo Agustín
Tipo de recurso:
Trabajo de grado de pregrado
Fecha de publicación:
2011
Institución:
Universidad Católica de Pereira
Repositorio:
Repositorio Institucional - RIBUC
Idioma:
spa
OAI Identifier:
oai:repositorio.ucp.edu.co:10785/271
Acceso en línea:
http://hdl.handle.net/10785/271
Palabra clave:
Rights
openAccess
License
http://purl.org/coar/access_right/c_abf2
Description
Summary:La crisis de Colombia y Venezuela parece a una verdadera relación de buenos malos hermanos. Vienen de la misma raíz, los libertó el mismo padre fundador y uno más que otro se encarga de velar todo lo que le pasa a su vecino con el interés de verlo caído, la desdicha de uno es la alegría del otro. Y la Historia, madre y ramera de los pueblos, es moldeada al interés de los dominantes, de los grupos que echan mano de ella como si fuera una fórmula que justifica desde el pasado las acciones del presente, hipotecando el futuro. Chávez, que mezcla a Bolívar con Marx, a Páez con Manuel Marulanda, manosea así el pasado y lo trasviste a su antojo generando una caricatura de patriotismo, nefasto y peligroso. Veamos unos ejemplos que la Historia oficial “veneca” no muestra: - En 1833 el Congreso de Venezuela aprobó, una vez separados sus lazos con la Nueva Granada gracias a Páez y sus mañas particulares, declarar a Bolívar “hijo espurio”, ordenando “(los títulos de honor y gloria), con acuerdo del consejo de Gobierno, señalará por un decreto particular, un día en que en medio de la plaza de armas se quemen todos esos monumentos de gloria concedidos a un hijo espurio que pretendió clavar el puñal parricida en el corazón de una madre amorosa”. ¿El pecado de El Libertador? Pretender mantener la unidad de la nueva república con la capitanía de Venezuela dirigida desde Bogotá, algo que para el llanero José Antonio Páez era inadmisible. - En 1831 los mismos héroes de la patria que deseaban pasar por las armas a Bolívar invadieron Casanare y pretendieron a la fuerza quedarse con toda la Guajira. Tras la firma del tratado Pombo- Michelena, se demostró que esos terrenos eran de la Nueva Granada desde las viejas Cédulas Reales y se zanjó el diferendo. Aunque en el caso del departamento más norteño de Colombia, Caracas siempre lo ha tenido como una futura adquisición territorial, así como en los mapas chavistas la mitad de Guayana está incorporada al territorio bolivariano. - Marx, quien fungió de periodista para ganarse algunos marcos de capital económico en la vida, describió a Bolívar como un tirano, “la intención de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal cuyo dictador quería ser él mismo. Mientras daba amplio vuelo a sus sueños de ligar medio mundo a su nombre el poder efectivo se le escurría rápidamente de las manos”, escribió Marx, texto olvidado por quienes colocan hoy la barbada efigie del alemán junto al malquerido caraqueño al mismo nivel de prohombres iluminados. - En 1988 Venezuela firmó a través del representante del Comando Sur de EEUU un acuerdo de asistencia militar, con naves estadounidenses patrullando en conjunto el Caribe, ante la amenaza que implicó la construcción de una base cubana en Grenada y su posible uso por parte de naves aéreas y marítimas soviéticas. El pacto estuvo precedido de la adquisición de numerosos aviones F-16, naves de combate que dejaban por el suelo la fortaleza de los países vecinos. - Por décadas la dirigencia política y militar de Venezuela ha inoculado en su población la obligación patriótica de defender el territorio de las múltiples agresiones colombianas. Poco ha cambiado entonces, pero el sentimiento anticolombiano es una constante desde los albores de su independencia. La Historia binacional deja ver un marcado interés imperialista de los vecinos, interesados de comprar su liderazgo bien sea con petrodólares o con la exportación de la versión tiránica del socialismo del siglo XXI. Alguien dijo que el patriotismo es el último refugio de los pícaros, no importa si son de derecha o de izquierda.