Expresión Marzo-Abril, 2010
Hay una verdad de a puño: si la continuidad de la especie estuviera en manos (o vientre) de los hombres, la humanidad hace eones que habría desaparecido como especie. En este mes de la Mujer (afán comercial por segmentar todo tipo de población y vendernos la obligación de dar regalos) las cifras que...
- Autores:
-
César Henao, Pablo
Sánchez, Laura
Alzate, Daniel
Vélez, Lina
Marín, Lisseth
Martínez, Luis Adolfo
Idárraga Alzate, María Laura
Mariel Bejarano, Diana
Sarralde D., Milena
Sánchez Largo, Laura
Berrío Díez, Vanessa
Arboleda González, David
Cristancho O., Fabián
López Duque, Natalia
- Tipo de recurso:
- Trabajo de grado de pregrado
- Fecha de publicación:
- 2011
- Institución:
- Universidad Católica de Pereira
- Repositorio:
- Repositorio Institucional - RIBUC
- Idioma:
- spa
- OAI Identifier:
- oai:repositorio.ucp.edu.co:10785/283
- Acceso en línea:
- http://hdl.handle.net/10785/283
- Palabra clave:
- Rights
- openAccess
- License
- http://purl.org/coar/access_right/c_abf2
Summary: | Hay una verdad de a puño: si la continuidad de la especie estuviera en manos (o vientre) de los hombres, la humanidad hace eones que habría desaparecido como especie. En este mes de la Mujer (afán comercial por segmentar todo tipo de población y vendernos la obligación de dar regalos) las cifras que acompañan al género femenino no sólo en Colombia sino en el mundo en realidad no dan para celebrar. Para empezar, las cifras (que nunca coinciden) dicen que en Colombia hubo cerca de 4.3 millones de desplazados en 2008-2009, cifra altísima para un país “sin conflicto armado”, donde además el 46% de éstas son mujeres y niños, ya que los hombres fueron asesinados o desaparecidos por fuerzas del orden o grupos al margen de la ley, fueran subversivos o autodefensas. A nivel salarial, cerca del 15% menos reciben las mujeres por su condición. Además de correr el riesgo de ser acosadas sexualmente por patrones, empleadores o compañeros de trabajo. La violencia que se genera contra ellas (y la familia) alcanza cifras vergonzosas para una país que se proclama civilizado, pues sólo en 2005 se registraron más de 37.000 casos denunciados, número bajo si se tiene en cuenta que es más confiable sufrir en silencio y aceptar los designios de Dios en ese sentido. En Medellín, una clínica destinada a tratar las dolencias propias de las féminas paisas terminó siendo estigmatizada por los dómines del cuerpo ajeno y de la moral, anatematizándola porque se realizarían actos pecaminosos e inmorales. Bajo ese panorama, celebrar un Día de la Mujer es, por lo menos, cínico, en una sociedad que no le da las mismas oportunidades, que las segrega, violenta y hasta mata por el imaginario de que son propiedad de los hombres. Como si fuera poco, el origen del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer está marcado por la violencia y la muerte. Aunque diferentes versiones hablan de huelgas en Nueva York, mítines en Europa u obreras calcinadas porque exigían mejorar sus derechos, de verdad que en este marco no se sabe si es mejor felicitarlas o pedirles perdón. Es que ser mujer es de verdad cosa de machos. |
---|