La nueva Vulgata planetaria.
Los militantes que se consideran progresistas ratifican a su manera la nueva lengua americana al fundar sus análisis en términos como “exclusión”, “minorías”, “identidad”, “multiculturalismo”. Y por supuesto, la “mundialización”. En los países desarrollados, patronos y altos funcionarios internacion...
- Autores:
-
Bourdieu, Pierre
- Tipo de recurso:
- Article of journal
- Fecha de publicación:
- 2002
- Institución:
- Universidad Pedagógica Nacional
- Repositorio:
- Repositorio Institucional UPN
- Idioma:
- spa
- OAI Identifier:
- oai:repository.pedagogica.edu.co:20.500.12209/8776
- Acceso en línea:
- http://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/RCE/article/view/5474
http://hdl.handle.net/20.500.12209/8776
- Palabra clave:
- Rights
- openAccess
- License
- https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0
Summary: | Los militantes que se consideran progresistas ratifican a su manera la nueva lengua americana al fundar sus análisis en términos como “exclusión”, “minorías”, “identidad”, “multiculturalismo”. Y por supuesto, la “mundialización”. En los países desarrollados, patronos y altos funcionarios internacionales, intelectuales de los medios y periodistas de alto vuelo, se han puesto de acuerdo para hablar con una lengua extraña cuyo vocabulario, aparentemente sin origen, está en boca de todos: “mundialización” y “flexibilidad”; ”gobernabilidad” y “empleabilidad”; “underclass” y “exclusión” ; “nueva economía” y “cero tolerancia”; “comunitarismo” y “multiculturalismo”, y sus primos “posmodernos”, “etnicidad”, “identidad”, “fragmentación”, etc. La difusión de esta nueva Vulgata planetaria —es notable la ausencia de capitalismo, clase, explotación, dominación, desigualdad, y tantos otros vocablos revocados perentoriamente, so pretexto de obsolescencia o de una presunta impertinencia— es producto de un imperialismo estrictamente simbólico. Los efectos son más poderosos y dañinos debido a que se trata de un imperialismo guiado, de un lado, por los partidarios de la revolución neoliberal, para quienes la imagen de la modernización permite rehacer el mundo, y dejar a un lado las conquistas sociales y económicas que nos costaron cerca de cien años de luchas sociales, y sin embargo, innecesarias como tantos arcaísmos y obstáculos ante el nuevo orden naciente; y de otro lado, por los productores culturales (investigadores, escritores, artistas) y militantes de izquierda que, casi siempre, se consideran progresistas. |
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