Construcción desde la línea : acercamiento a la novela «4 años a bordo de mí mismo» desde el concepto del horizonte
Este trabajo busca ahondar y explorar en las múltiples formas que tiene el horizonte en la novela «4 años a bordo de mí mismo» de Eduardo Zalamea Borda. El horizonte se presenta como recurso narrativo, el cual permite el desplazamiento y cambio orgánico en la focalización de la narración temporal y...
- Autores:
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Vanegas Salamanca, Aura Cristina
- Tipo de recurso:
- Trabajo de grado de pregrado
- Fecha de publicación:
- 2020
- Institución:
- Pontificia Universidad Javeriana
- Repositorio:
- Repositorio Universidad Javeriana
- Idioma:
- spa
- OAI Identifier:
- oai:repository.javeriana.edu.co:10554/51407
- Acceso en línea:
- http://hdl.handle.net/10554/51407
- Palabra clave:
- Horizonte
Viaje
Tiempo
Temporalidad
Distancia
Perspectiva
Mar
Tierra
Duración
Instante
Estado
Nuevo
Otro
Movimiento
Físico
Intangible
Plano cartesiano
Viaje interior
Introspección
Recurso narrativo
Horizon
Skyline
Voyage
Time
Temporary nature
Distance
Perspective
Sea
Shore
Duration
Instant
State
New
Otherness
Movement
Physical
Material
Intangible
Cartesian plane
Introspection
Narrative resource
Estudios literarios - Tesis y disertaciones académicas
Zalamea Borda, Eduardo, 1907-1964 - 4 años a bordo de mí mismo - Crítica e interpretación
Introspección
Narrativa digital
- Rights
- openAccess
- License
- Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
Summary: | Este trabajo busca ahondar y explorar en las múltiples formas que tiene el horizonte en la novela «4 años a bordo de mí mismo» de Eduardo Zalamea Borda. El horizonte se presenta como recurso narrativo, el cual permite el desplazamiento y cambio orgánico en la focalización de la narración temporal y geográfica por medio de, lo que llamo, "horizonte físico" y "horizontes intangibles". El horizonte físico, como su nombre lo dice, se encuentra en el plano material y representa un espacio que otorga distancia y perspectiva hacia lo que se observa. Los horizontes intangibles, en cambio, se desplazan por la temporalidad y pueden llevar a reflexiones y pensamientos sobre el pasado, presente y futuro. Los dos son catalizadores de diferentes sentidos, sensaciones y sentimientos en el personaje de la obra. El tiempo —visto como una línea horizontal— y la reflexión interior y exterior del personaje —vista como una línea vertical— componen un plano cartesiano en el que se pueden graficar diferentes instantes del personaje entendidos desde los horizontes intangibles. Así, el plano cartesiano es una estructura que nos otorga otra visión del viaje, pues este no es únicamente físico, sino también temporal y metafísico. El horizonte también sirve para identificar el lugar de enunciación del personaje, pues este siempre está posicionado con distancia hacia lo nuevo y diferente. Conforme pasa el tiempo, el personaje se adapta a los nuevos lugares, personas y costumbres, y se distancia de lo ya conocido. Así, esta concepción del personaje desde el horizonte permite el planteamiento de los estados simbólicos del personaje, los cuales son sus ideas, pensamientos, conceptos aprendidos y formas de relacionarse con el mundo —inculcadas y aprendidas, cambiantes y mutables. Finalmente, se concluye que los múltiples horizontes permiten múltiples formas de construcción y entendimiento de la novela: desde el plano físico al intangibles, desde los sentidos y sensaciones hasta los recuerdos y anhelos del personaje; todo hace parte de la construcción del personaje, de los espacios, del viaje, de la novela y de la forma en que es concebida. |
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